"Baila como si nadie mirase, vive como si fueras a morir mañana.. y ama como si jamás fuese a doler"
Contador gratis
martes, 22 de febrero de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Algo pequeño
"Sonreir no siempre significa que estoy feliz, aveces quiere decir que intento ser fuerte"
jueves, 3 de febrero de 2011
Mi mente no tiene sueño.
Qué complicado; de veras, qué difícil es dormir. Jamás había pensado en toda mi vida lo complicado que es conciliar sueño, al menos para mí. No sé si sea digno de llamar ‘insomnio’ como es conocido, o simplemente sea que no-puedo-dormir.
Desde pequeña se me ha hecho complicado dormir, no consigo hacerlo por un sencillo motivo: mi mente no se calla. Si, así de raro. Mi cuerpo puede estar completamente cansado y agotado, pero mi mente no descansa, ella vive feliz dentro de mi cabeza haciendo que el cuerpo no descanse. Es algo así como la Kriptonita de Superman. Pasa lo siguiente: voy a mi cama, me acuesto, dejo el televisor encendido – con el propósito de ser arrullada por el – y cierro mis ojos; ahí viene el problema, cuando cierro mis ojos, mi mente se enciende, comienza a correr a mil por segundo, no para, no sé porqué. Imagina cosas, simplemente eso, no deja de imaginar situaciones, personas, de crear momentos -algunos buenos otros no tanto-y cuando no son buenos, tengo como 2 horas para pensar acerca de ello. A veces lo que imagino da miedo y es eso lo que me quita el sueño; otras, es tan lindo y tan feliz que me hace imaginar más y más.
Las ojeras son la prueba evidente, los que me conocen pueden dar fe de esto. Tengo un par de bolsas de basura en los ojos y eso ya me está cansando; este artículo debió ser escrito hace mucho tiempo; pero hay un problema (no es tanto un problema para mí): duermo con mi hermano. Él si tiene sueño, él si descansa y yo no puedo estar con la laptop prendida – como ahora, lo siento Chris, es necesario escribir – ya que la luz le incomodaría y perturbaría su sueño, tampoco puedo hablar por teléfono porque así interrumpiría otro sueño, prendo el televisor y no encuentro cosas en la madrugada. Entonces, la pregunta es: Una vez que sabes que tienes insomnio, ¿qué haces mientras no duermes, si tienes tanto inconveniente?
¿Cuál será la solución?, tomar pastillas no la tengo como opción, quizá ir al psicólogo sería conveniente, ya que estudio psicología y eso me ayudaría; otra solución sería ¿acostarme más tarde?, no lo sé, no lo creo, y por experiencia sé que no (sé que no sé, vaya al menos sé algo, sé más que Socrates , ja..)
Alguna vez un profesor de psicología de la universidad nos leyó un poema que en algún verso decía algo parecido a “Mis noches tienen mucha noche”. Esa frase es una de las más verídicas que hay. Es cierto, las noches son eternas, los minutos en las noches no tienen sesenta segundos, tienen muchos más; las horas no pasan, el tic-toc no se oye y definitivamente, el tiempo está en su cama descansando, porque el tiempo deja de avanzar.
Qué cosa, fui a mi cama a las 10:30 p.m, y desde que no he podido dormir, he visto uno de mis programas favoritos de televisión -3G- , luego he escuchado música, también fui al baño a lavarme la cara, y finalmente, me decidí por venir aquí. Son las 11.56 p.m del día 2 de febrero, y yo siento que ya deberían ser las 3 de la mañana. (Este artículo lo publicaré en mi blog mañana por la mañana, es tarde para encender el internet)
Vaya, ya son las 12.00 am en punto, es hora de apagar la laptop, mi hermano se está despertando. Además parece que el tiempo también se despertó, ya pasaron 4 minutos, que rápido ¿no?
Desde pequeña se me ha hecho complicado dormir, no consigo hacerlo por un sencillo motivo: mi mente no se calla. Si, así de raro. Mi cuerpo puede estar completamente cansado y agotado, pero mi mente no descansa, ella vive feliz dentro de mi cabeza haciendo que el cuerpo no descanse. Es algo así como la Kriptonita de Superman. Pasa lo siguiente: voy a mi cama, me acuesto, dejo el televisor encendido – con el propósito de ser arrullada por el – y cierro mis ojos; ahí viene el problema, cuando cierro mis ojos, mi mente se enciende, comienza a correr a mil por segundo, no para, no sé porqué. Imagina cosas, simplemente eso, no deja de imaginar situaciones, personas, de crear momentos -algunos buenos otros no tanto-y cuando no son buenos, tengo como 2 horas para pensar acerca de ello. A veces lo que imagino da miedo y es eso lo que me quita el sueño; otras, es tan lindo y tan feliz que me hace imaginar más y más.
Las ojeras son la prueba evidente, los que me conocen pueden dar fe de esto. Tengo un par de bolsas de basura en los ojos y eso ya me está cansando; este artículo debió ser escrito hace mucho tiempo; pero hay un problema (no es tanto un problema para mí): duermo con mi hermano. Él si tiene sueño, él si descansa y yo no puedo estar con la laptop prendida – como ahora, lo siento Chris, es necesario escribir – ya que la luz le incomodaría y perturbaría su sueño, tampoco puedo hablar por teléfono porque así interrumpiría otro sueño, prendo el televisor y no encuentro cosas en la madrugada. Entonces, la pregunta es: Una vez que sabes que tienes insomnio, ¿qué haces mientras no duermes, si tienes tanto inconveniente?
¿Cuál será la solución?, tomar pastillas no la tengo como opción, quizá ir al psicólogo sería conveniente, ya que estudio psicología y eso me ayudaría; otra solución sería ¿acostarme más tarde?, no lo sé, no lo creo, y por experiencia sé que no (sé que no sé, vaya al menos sé algo, sé más que Socrates , ja..)
Alguna vez un profesor de psicología de la universidad nos leyó un poema que en algún verso decía algo parecido a “Mis noches tienen mucha noche”. Esa frase es una de las más verídicas que hay. Es cierto, las noches son eternas, los minutos en las noches no tienen sesenta segundos, tienen muchos más; las horas no pasan, el tic-toc no se oye y definitivamente, el tiempo está en su cama descansando, porque el tiempo deja de avanzar.
Qué cosa, fui a mi cama a las 10:30 p.m, y desde que no he podido dormir, he visto uno de mis programas favoritos de televisión -3G- , luego he escuchado música, también fui al baño a lavarme la cara, y finalmente, me decidí por venir aquí. Son las 11.56 p.m del día 2 de febrero, y yo siento que ya deberían ser las 3 de la mañana. (Este artículo lo publicaré en mi blog mañana por la mañana, es tarde para encender el internet)
Vaya, ya son las 12.00 am en punto, es hora de apagar la laptop, mi hermano se está despertando. Además parece que el tiempo también se despertó, ya pasaron 4 minutos, que rápido ¿no?
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